El desarrollo ganadero y sus estrategias

La actividad ganadera viene a representar una contribución de gran importancia, aunque en la actualidad se encuentra subestimada, al desarrollo rural de los países en desarrollo. Ella se encarga de la producción de alimentos, mejorando la producción de cultivos y proporcionando bienes y servicios económicos adicionales, pero también de los ingresos en efectivo. 

Cuando se incluye ganado se diversifica y se incrementa la producción y los ingresos agrícolas en su totalidad, proporcionando empleo durante todo el año y dispersando el riesgo. En el caso de las ventas de los productos pecuarios, estos proporcionan los fondos que se requieren para comprar los insumos agrícolas y para alcanzar el financiamiento de las inversiones agrícolas. 

En tal sentido, el ganado viene a  constituir generalmente la principal reserva de capital para los hogares agrícolas y, los que mejora la viabilidad económica y la sostenibilidad del sistema agrícola.

Sin embargo, más allá de todas estas contribuciones de carácter positivo a la agricultura y al desarrollo económico, innumerables proyectos ganaderos formales no han podido  alcanzar sus objetivos, con el resultado de, quienes aportan se muestran con el transcurso del tiempo más reacios a apoyar dichos desarrollos. Asimismo, la producción animal cada día se ve más crítica:

  • Los sistemas de producción intensiva, especialmente en los países industrializados, son considerados una fuente importante de contaminación;
  • El incremento en el número de rumiantes en los países en desarrollo esta asociado con la degradación de los pastizales y la erosión del suelo;
  • Se dice que el desarrollo ganadero favorece a los segmentos más ricos de la sociedad, tanto productores como consumidores, más que a los más vulnerables;
  • Se cree que el ganado compite directamente con los humanos por los cereales.

Tales controversias y la complejidad que tienen que ver directamente con la producción ganadera han impuesto limitaciones que deben ser abordadas y que plantean desafíos particulares que en líneas generales no enfrenta el planificador agrícola. Pero, viene a ser la propia complejidad de los sistemas de producción animal la que ofrece las mayores oportunidades de desarrollo.

En el caso de la ganadería, y debido a sus vínculos con el sistema agrícola en general, se constituye como un valioso punto de entrada para los programas de desarrollo agrícola con más amplitud. A fin de aprovechar dichas oportunidades, hace falta un enfoque que sea integrado donde sea posible combinar intervenciones tanto técnicas como institucionales.

En gran cantidad de países, las dificultades que se encuentran asociadas con el incremento de la producción animal sostenible se han visto agravadas por la limitada inversión del sector público y por los servicios de apoyo que son débiles e ineficaces.

En cuanto a los programas y proyectos, estos suelen ser mal diseñados y están dirigidos de forma inadecuada, lo que conduce a una asignación ineficiente y fragmentada de los pocos recursos de los que se dispone para el desarrollo. Las políticas que se relacionan con el sector ganadero, a menudo son incoherentes y presentan metas que no están bien definidas y con poca o ninguna evaluación de su impacto probable. En consecuencia, la situación no mejora porque el ganado, representa riqueza y estatus.

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